miércoles, 7 de julio de 2010

Cada tanto me gusta cambiar de piel. Está en mi esencia. Tiendo a mirar en retrospectiva y a hartarme de mí mismo. De mí, de otros, de lo que dije, de lo que pensé, de lo que otros pensaron de mí. Me canso. Me aburro. Encuentro nuevas ideas y me deshago de algo que empieza a asfixiarme. ¿Existe otra posibilidad, después de todo? ¿Acaso ser no es transmutarse?

2 comentarios:

Julián dijo...

Bueno, no me deshago de todo, en realidad. Pero sí de muchas cosas.

n., dijo...

Es necesario purgarse.



pd.: (entendido desde su primer significado)