miércoles, 31 de agosto de 2011

Hablando de mi sobrino, iba a subir una foto reciente con él, pero como el padre no quiere que se suban fotos a Facebook, asumo que la veda se extiende al mundo de los blogs.
Asique bueno, lamentablemente no habrá fotos de tío Julián.

martes, 30 de agosto de 2011

Me gusta mucho el post anterior.
Yo, el rey de los escudos y los símbolos, me permito cada tanto alguna dosis de brutal sinceridad.
A veces en una línea puede decirse todo, para quien está en condiciones de entender.

lunes, 29 de agosto de 2011

Algunas reflexiones sobre la paternidad

Más de una vez me he preguntado por qué, a pesar de tener buena onda con los nenes (conceptualmente; lo cual deja siempre a salvo las excepciones), la idea de ser padre no deja de producirme cierto terror.
Me gusta la idea de dejar una descendencia y, sobre todo, la posibilidad de transmitir a un niño mi visión del mundo, las cosas esenciales que siento que he aprendido y que creo que lo ayudarían a transitar la vida con una aceptable sensación de felicidad, gratitud y empatía.
Por momentos tengo la sensación de que podría criar muy bien a alguien, potenciarlo, ayudarlo a alcanzar su máxima expresión posible. Entonces otra vez la pregunta: ¿por qué el temor a emprender esa aventura, a ejercer ese rol que, de alguna manera, podría ser tan enriquecedor?
Más allá del hecho de que la paternidad es el final de un proceso en el que yo claramente no me encuentro, tengo la impresión de haber dado con la respuesta. Ser padre significa que el ciclo de la vida ha arrancado nuevamente, que una nueva rueda ha echado a andar y que nuestra generación empieza a ser reemplazada por la siguiente.
Pienso que es esa pequeña muerte (y la sensación de que yo mismo no he logrado aún mi mayor potencial) lo que me aleja. Porque claro, hace ya mucho tiempo que convivo con la idea de crear por encima de uno mismo, la idea de que los hijos tienen que ser una de nuestras más grandes y mejores obras. Y eso no es posible en la medida en que no hayamos terminado con otra mucho más básica y fundamental: la construcción de nosotros mismos.
Puede que sea eso. O puede también que sea yo una persona inmadura y por lo tanto incapaz de afrontar semejante responsabilidad. Después de todo, y aunque el mundo nunca me haya resultado un lugar fácil de habitar, siempre he contado con el recurso de quedarme solo y no tener que lidiar más que conmigo mismo.

jueves, 25 de agosto de 2011

miércoles, 17 de agosto de 2011

Letras

Ahora, mientras luchaba para completar la letra de una vieja canción de mi "etapa solista" (bueno, la letra está completa, lo que quiero en realidad es reescribir algunas líneas que no me gustan del todo) me di cuenta de hasta qué punto, en la música, me importa más el sonido de la lírica que su contenido en sí (en verdad, me interesa la lírica como una forma más de sonido, eso es lo que quiero remarcar).
En mi cabeza, primero existe una melodía con ciertas palabras dominantes que condicionan todo el resto de la escritura. Se trata, entonces, de hacer encajar esas palabras como en un rompecabezas, tratando a la vez de que tengan cierta conexión entre sí. Reconozco que una letra con vuelo suma, pero para mí cumple siempre un rol secundario. En ese sentido, se podría trazar cierto paralelo con la poesía. Claro que en la poesía la musicalidad y el contenido del texto deben estar en perfecto equilibrio, cosa que en la música, como digo, no es algo crítico.
En resumen, creo que cuando uno compone música nunca debe olvidar que es, sobre todo, un músico, no un escritor. La materia prima con la que uno trabaja, siempre, es sonido.