martes, 4 de mayo de 2010

Verdad relativa

Hace tiempo que vengo escuchando hablar de “la verdad relativa de cada uno". Es un recurso que parece encantarle, sobre todo, a ignorantes y políticos autoritarios para evitar el penoso trance de tener que discutir argumentos. Uno escucha eso y lo primero que intuye es que esa gente no tiene la más mínima idea de pensamiento científico o lógica (elementos distintivos de Occidente, nada menos)
¿De qué hablan, entonces, cuando hablan de "la verdad relativa de cada uno"? Para mí no significa nada. Si a lo que se refieren es a verdades morales, me temo que la relatividad tampoco es tal. Dentro de un sistema ético determinado, hay verdades indiscutibles, en el sentido de que guardan coherencia con los principios de esa misma doctrina. Sería, entonces, verdad relativa al marco, pero verdad al fin. Por ejemplo, la doctrina católica según la cual el sexo está reservado al matrimonio y con objetivos de procreación es una verdad absoluta dentro de esa concepción moral. Ahora bien, yo como ateo puedo cuestionarla perfectamente desde el ámbito de la fisiología, la biología y la evolución. De ese cuestionamiento surgirían evidencias en uno u otro sentido, y ese resultado eventualmente determinaría cuál de las dos posiciones es válida (eficaz). Entonces, sería una verdad absoluta (relativa al catolicismo) o una falsedad insostenible (dentro de un marco de discusión general). Nunca una “verdad relativa de cada uno”. El problema es que en este ámbito, como en muchos otros, no se aceptan esta clase de cuestionamientos. Tienen ese privilegio. No tienen que sustentar con argumentos lo que dicen (claro que ellos ni siquiera hablan de “la verdad relativa de cada uno”; ellos directamente son los dueños de la verdad).
Pero bueno, el punto al que quería llegar es el siguiente: no existen “verdades relativas de cada uno”. Lo que hay, en las sociedades abiertas, es tradición científica y confrontación de argumentos. El método científico es, en realidad, lo más sano y honesto que ha generado el ser humano. Las cosas que se dicen deben ser probadas, y los argumentos, por buenos que parezcan, siempre son pasibles de ser cuestionados y revisados.
La ciencia es, por definición, abierta. Y lo es porque no busca dogmas, sino conocimiento y libertad.
Justo todo lo contrario a “la verdad relativa de cada uno”.


2 comentarios:

Loon dijo...

Tengo sensaciones mixtas: por un lado comulgo con el pensamiento científico, con la racionalidad.
Pero también creo que existen verdades que nos exceden, que son inexplicables, que simplemente son.
En realidad no sé si realmente lo creo, quizás son sólo las ganas de creer en una realidad arisca y difícil de doma.

Julián dijo...

Es probable que exista otro plano de verdad al que, al menos todavía, no podemos llegar.
Pero bueno, más que "otra verdad" sería algo más parecido a una especulación, ¿no?
A mí lo que me parece jodido es extender la idea de que todo es relativo, cuando el mundo de la ciencia aspira a un rigor muy específico. En realidad me preocupa el espíritu anticientífico, y creo que en eso vamos a coincidir totalmente.