miércoles, 14 de julio de 2010

Indudablemente, una persona que mira al menos 6 horas de televisión por día y distribuye un 80% de ese tiempo entre noticieros, se acerca mucho a la categoría de semi-idiota.
 

lunes, 12 de julio de 2010

Mercados

Me gustan los mercados porque son una selva. Porque no tienen piedad con la falta de competencia técnica y emocional. Porque para tener éxito hay que ser mejor que los demás y, sobre todo, mejor que uno mismo antes de entrar. Los que alguna vez hayan jugado al billar van a entenderme: una operación buena hecha en base a un análisis adecuado produce la misma felicidad que anticipar con un dibujo mental los movimientos de la bola antes de impactarla. Es una especie de éxtasis del ego. La bola va dibujando su recorrido, golpea contra otras, golpea en las bandas, y finalmente acaba por reproducir de manera exacta el diseño que teníamos en nuestra mente antes de taquear. Pueden ser más o menos complejos, como todo. Pero la sensación es la misma. O parecida. En realidad, en un medio tan poco propenso a tomar riesgos, no resulta fácil encontrar actividades tan consistentemente desafiantes.
En definitiva: me gustan los mercados porque me ponen a prueba en lo más básico y elemental.

jueves, 8 de julio de 2010

miércoles, 7 de julio de 2010

Cada tanto me gusta cambiar de piel. Está en mi esencia. Tiendo a mirar en retrospectiva y a hartarme de mí mismo. De mí, de otros, de lo que dije, de lo que pensé, de lo que otros pensaron de mí. Me canso. Me aburro. Encuentro nuevas ideas y me deshago de algo que empieza a asfixiarme. ¿Existe otra posibilidad, después de todo? ¿Acaso ser no es transmutarse?

lunes, 5 de julio de 2010

Hay un punto en el que ciertos caminos no tienen vuelta atrás.
Uno consigue lo que busca o literalmente se va a la mierda.
Una especie de crossroad, de laberinto en donde los senderos se desdibujan a nuestras espaldas. Se sigue caminando y no se sabe si en el horizonte nos espera el destino que soñamos o un precipicio. No lo sabemos, pero por alguna razón seguimos caminando y confiamos en el camino elegido. Y está bien así. Después de todo, nuestras elecciones son una de las pocas cosas que verdaderamente nos pertenecen.

miércoles, 30 de junio de 2010